11 nov. 2012

Mi primer soldado de Roma

He tardado demasiado, pero gracias a un intercambio con un compañero, ha llegado la oportunidad de acometer la pintura de un soldado romano. Se trata de un centurión del siglo I antes de Cristo de 54 mm de Andrea.



Hay que seguir trabajando, entre otras cosas, esas cotas de malla y metales con tintas y barnices. Pero en esta figura me he peleado con ellos y eso ya ha significado un avance para mí.



En los pantalones y la túnica podía haber trabajado más los contrastes, pero no me disgusta ver el resultado final en mano.




También he hecho pruebas con pigmentos en el terreno, a ver si les acabo de perder el miedo de una vez...



La capa ha sido otro espacio de "entrenamiento". La primera vez que aplico aerógrafo sobre una superfície así -diría que muy pequeña para mi experiencia con "la máquina diabólica que expulsa aire" ;-) - y luego trabajo sobre ella con pincel. Es más complicado de lo que creía, y aunque en las fotos no he sabido retratar el aspecto más o menos real, tampoco he alcanzado el contraste que quería teniendo en cuenta esos pliegues al viento, aunque tomar la decisión sobre el punto de dirección de la luz principal no me resultó fácil.

Y ahí van dos vistas finales más.




¡La verdad es que ya tengo ganas de pintar otro soldado de Roma!

¡Un saludo!

KPG

6 nov. 2012

Basada en Ayla, una curandera de la prehistoria

Lamento no haber podido realizar un pintado a la altura de la escultura, pero ha sido un paso más en mi camino de bustos, es el tercero, y el primero con una mujer como protagonista. La figura pertenece al catálogo de El Viejo Dragón. De nuevo los dedos de José Ramón Arredondo acabaron por crear una bonita escultura, en este caso una hechicera ambientada en una era muy, muy lejana...


Pronto vi que podía basarme en Ayla, la protagonista de la larga serie de libros de Jean M. Auel "Los hijos de la Tierra". De modo que incluso me decidí a pintar en la peana uno de los dibujos que aparece en alguna de las encuadernaciones de uno de ellos y, puesto que en la primera de las novelas resulta herida por un león de las cavernas -que se convertirá desde entonces en su totem-, le pinté en el colgante lo que deberían recordar las marcas de una garra.

Y luego de eso, pues el resultado. La verdad es que ahora veo que arriesgué muy poco y que debería haber intentado contrastar mucho más los volumenes, pero me resultó muy complicado y como figura para el aprendizaje le estoy muy agradecido. Puse la figura un poco inclinada y no supe resolver el juego de luces y sombras.








Además de los pechos, que creo que son complicadísimos de pintar, tuve algún quebradero de cabeza con el cráneo. No sabía qué color y aspecto darle. Hasta "estudié" un poco de anatomía interna...;-)



Bueno, eso es todo. Os animo a disfrutar con el pintado de alguno de estos bustos.

¡Un saludo!

KPG